“Hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo” (1 Corintios, 12, 20)
Las palabras de vida que nos entrega cada mes el Movimiento Focolare tiene el propósito de hacernos meditar para vivir una vida cristiana fundada en la palabra de nuestro Señor.
Éste versículo en particular siempre me hace pensar. Tiene un misterio especial en mi vida. En la secundaria, asistí a una escuela católica para señoritas, al iniciar el año escolar las monjas nos hacían sacar de una gran bolsa un papelito de rifa con un versículo de la Biblia que nos tocaría meditar alguna mañana de oración. Curiosamente, cada año mi papelito contenía el mismo versículo: “Hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo” (1 Corintios, 12, 20). Sí, la palabra de vida para empezar el 2009.
El primer año con toda la elocuencia de una adolescente y con la misma confidencia, me paré frente al alumnado y ahondé en el significado de mi lectura. El segundo año lo mismo, pero el tercero, me asaltó la duda: será que es una broma, algunas de las monjas eran bastante chistosas. O, talvez, no, talvez no le había encontrado su significado y debía repetirlo. O, talvez, era pura coincidencia…
El caso es que después de varios años, no podemos evitar que la coincidencia se vuelva intención. No es vagamente que me ha tocado hoy también analizar este verso. Es que este año debo nuevamente recordar lo que significa empezar y para eso, lo primero es saber quienes somos y adonde vamos.
Muchas veces nos atribuimos funciones que no nos tocan y la ansiedad llena nuestras vidas porque son pruebas que no nos pertenecían. Muchas veces queriendo hacer más interferimos con la voluntad de Dios para nuestros hermanos y con sus funciones en el cuerpo de Dios que es su iglesia.
Este verso es un reto a confiar en los demás. Ha reconocer que la oración es la única forma en que podemos o debemos algunas veces interferir en la vida de otros.
Este verso es una invitación a reconocer nuestro talento y ha poner nuestro corazón en compartirlo con otros. Este verso nos señala un verdadero comienzo. Todos los miembros de la iglesia tienen una función, algunos son llamados a funciones más públicas que otros, pero todos son importantes porque si alguno falta nuestra iglesia queda mutilada, deshabilitada.
En este nuevo año roguemos que Dios nos conceda la sabiduría para reconocer nuestro talento y el de los demás y que con amor y fortaleza cumplamos nuestra función con humildad.
“Ven Espíritu Santo llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu divino amor”. Amén.
Dios los bendiga.
Escrito por Carmela Franco Masis